martes, 7 de octubre de 2014

Será o no será.

Hay quien dice, que el respeto de un ganadero hacia una Plaza, una afición, e incluso a su profesión, viene determinado en primer lugar por la presentación de sus toros. 

José Marcuello lo debe tener muy claro si atendemos a ello. Y es que, Zaragoza y su afición que tanto está luchando por devolverle a su Plaza el sitio que nunca debió perder, merecen respeto. Un respeto de primera, categoría de una Plaza que, además, esta de aniversario.

En los corrales de "La Misericordia", aguardan ocho utreros llegados de tierras de "Vistahermosa". Ocho utreros, ocho. Aprobados todos. 515 Kg, 510 Kg, 509 Kg, 508 Kg, 503 Kg, 501 Kg, 490 Kg, 489 Kg. Igualados. Criados con mimo y esmero, curtidos en mil fríos, pitones que únicamente ha acariciado el Cierzo

   
En tipo, cuajo, armonía, cara, ...trapío. Ocho utreros, ocho. Ajenos totalmente a la confianza que la familia Marcuello ha depositado en ellos. La cuenta atrás ha comenzado, el difícil y exigente compromiso es inminente. Será o no será, ¿quién sabe?, pero el respeto de un ganadero a su profesión, a una Plaza y a una afición, es indiscutible. ...Y ahí queda.